Dicen que los buenos ejemplos son dignos de seguir, o al menos tener para ser tenidos en cuenta y no cometer los mismos errores... Lamentablemente, eso no es lo que está ocurriendo en el fútbol colombiano. La incertidumbre de ir al estadio cada domingo es una realidad para las familias, las cuales anteriormente acudían masivamente a las canchas de las distintas ciudades; hoy parecen estar sitiadas y presas del pánico tal y como ocurrió en el cono sur.
Entre las hinchas más reconocidas de Colombia se encuentran los “Comandos Azules Distrito Capital” de Millonarios, “La Guardia Albi-Roja Sur” de Independiente Santa Fe, el “Barón Rojo Sur” del América de Cali y “Los del Sur” del Atlético Nacional de Medellín. También existen otras, que aunque con menor cantidad de miembros, utilizan el mismo estilo de sus antagonistas; ellas son el “Frente Radical Verdiblanco” del Deportivo Cali, la “Rexixtenxia Roja” del Independiente Medellín o el "Frente Rojiblanco Sur" del Junior de Barranquilla.
Como toda tendencia "nueva", este tipo de agrupaciones ha tenido sus puntos a favor y sus puntos en contra. El espectáculo y colorido han aumentado en las tribunas; sin embargo, son muchos los que se quejan fecha tras fecha de los desmanes ocasionados por estas barras. Prueba de esto ha sido la gran cantidad de sanciones que han sufrido los clubes por parte de la División Mayor del Fútbol colombiano, DIMAYOR; la cual se ha visto obligada a imponer fuertes multas económicas y suspender plazas como Medellín, Bogotá y Cali para partidos oficiales.
En el campeonato del 2009 el Deportivo Pasto perdió puntos vitales de local, que le valieron la condena del descenso por una piedra que impactó la cabeza de un juez de línea... En la mismísima final entre el Deportivo Independiente Medellín y el Atlético Huila, el partido estuvo a punto de ser suspendido por una agresión en un tiro de esquina a uno de los jugadores "opitas". Por no hablar de las heridas causadas por hinchas de Millonarios a Juan Guillermo Domínguez del Cali luego de atacar el bus que los transportaba rumbo al estadio "El Campín"... O el mismo caso ocurrido al defensor Arnold Palacios del Pereira por parte de barristas del "Poderoso" de la Montaña... Casos hay miles...
Curiosamente, en Colombia hay una rivalidad cuyo dispositivo de seguridad reúne más fuerza policial que un Boca–River con 1.200 efectivos: Millonarios-Atlético Nacional. Partido caracterizado por el odio regional entre los departamentos de Cundinamarca y Antioiquia; donde son habituales las amenazas previas, corridas, heridos, detenidos y, lamentablemente, muertos...
La labor de entidades como, "Goles en Paz", cuyo propósito es promover la sana convivencia en los escenarios deportivos no ha dado los resultados esperados, convirtiéndose en un "paño de agua tibia" para una problemática que va más allá de coordinar el ingreso de rollos, papel picado, banderas y trompetas a los estadios colombianos.
Es cierto que lo bueno se debe adoptar y lo malo desechar, por eso debemos todos, porque es cuestión de todos, centrarnos en la mesura y la tolerancia para evitar caer en los trágicos desenlaces que ha traído la violencia en el fútbol en países como Argentina. El 2010, será una buena prueba.
